Esa porquería que vive sonando

anibal_chAporte de Aníbal Blanco

Ya en 1937 había teléfonos en Ombúes de Lavalle.

Eran instalados por la Compañía Troise de Conchillas, cuyo guardahilos, un señor Táccari, es muy recordado por los vecinos de entonces por la demora en sus servicios. Es que no era fácil, venir en una camioneta por la intransitable ruta 55 de aquellas épocas.

Había un agencia telefónica y funcionaba en la pensión de doña Eloísa Echeverría, quien la atendía conjuntamente con Becha Barraza y Juanita Cervantes.

Es en 1948, que la agencia pasa a ser estatal ya que UTE se hace cargo de la telefonía regional. Lea y Lila Charbonnier son las telefonistas que pasan a atender este servicio. Recién en 1969,esta agencia, es declarada Central.

No solo las casas comerciales procuraban tener esta forma de comunicación, sino también las grandes estancias que rodeaban el centro poblado, ya que este servicio comenzaba a transformarse de necesario a imprescindible.

Así fue que varias estancieros instalaron el mágico aparato, que les permitía un contacto permanente, sobretodo con el pueblo. Especialmente en casos de urgencias médicas o repuestos para maquinaria, así como artículos de primera necesidad, que el comercio local proporcionaba ágilmente a través de algún vehículo.

Instalado el invento de Graham Bell, en la estancia de don M. Bianchi, comenzó el nerviosismo del dueño de casa y su señora para ver quien hacía la primera llamada.

-¿Adónde llamamos?

-¿Viejo, vos no necesitás zapatos?

– Sí…y eso que tiene que ver?

-¿Que podés llamar a la Zapatería Colotta de Carmelo y preguntás el precio?

-¡Tenés razón!

El patrón con mucho nervio le dio varios manijazos al aparato, descolgó el tubo y se lo puso fuertemente en la oreja. Del otro lado escuchó una aguda voz femenina que le pregunta…


zapato-¿Número?

Don Bianchi con los ojos desorbitados contesta asombrado…

-¿Pero Ud. como sabe que preciso zapatos?